Capítulo 1.- Los intereses empresariales de Tejero.
En los años noventa Tejero adquiere, a través de la sociedad Karanda sl. los terrenos sobre los que actualmente se encuentra el camping El Carambolo. Su precio fue módico al tratarse de unos terrenos no urbanizables de especial protección de cultivos.
Para vulnerar esta normativa urbanística que no le permitía edificar, su primer paso fue obtener una escuela taller, que pagamos los contribuyentes, para construir un aula etnobotánica para la protección del “camaleón”. La finalidad era ficticia. El complejo derivó en viviendas particulares saltándose la legalidad urbanística.
La inspección municipal detecta el fraude y en abril de 2006 abre expediente de disciplina urbanística.
Por otro lado, Tejero, hombre fuerte de la sociedad Hercofrut, presenta en el Ayuntamiento un proyecto para construir una estación de servicio en Taramay, sorprendentemente, o quizás no tanto, en terrenos no urbanizables de especial protección de cultivos, a sabiendas que no podría realizarse sin retorcer la legalidad.
Capítulo 2.- Tejero tiene prisa, cesa a Iván Sánchez pero fracasa en la moción de censura.
Agobiado por sus problema empresariales y necesitando imperiosamente encontrarle una solución “política” que forzase la legalidad urbanística, Tejero persuade al concejal de IU, Iván Sánchez, para que presente su dimisión y pasa a sustituirlo. Desde su nuevo puesto de concejal tiene una magnífica plataforma para defender sus intereses empresariales.
Encuentra en su camino a un personaje sórdido, cuya falta de escrúpulos políticos conocían bien sus rivales internos en el PP. De inmediato se crea una comunidad de intereses a la que se suma entusiasta el concejal del PA al que se le hacía insoportable estar fuera de Las cloacas del poder. De persuadir al PSOE se encargaron Rocío Palacios y Sergio García Alabarce, ambos con amplia experiencia en ” pactos por la pasta”.
Su estrategia falla estrepitosamente al negarse un concejal del PP, Ledesma, a firmar la moción de censura. Pero este inicial fracaso no les arredró. Se conjuraron para pactar un gobierno de coalición de todos contra CA, transcurridas las elecciones municipales.
Capítulo 3.- Tejero se revuelve y denuncia a Benavides, González Pavesio y a un inspector municipal en los tribunales.
Intentando aparecer como víctima para esconder sus turbios manejos urbanísticos, Tejero denuncia a los responsables del Ayuntamiento por prevaricación, acompañado de un amplio despliegue en el periódico del régimen, en medio de una sucia y persistente campaña de acoso y derribo contra el gobierno de CA. Su tesis, de lo más curiosa, era su derecho a la impunidad urbanística por ser concejal de IU. Tejero, tras presentar decenas de denuncias falsas contra multitud de vecinos, pretendía situarse al margen de la ley.
Capítulo 4.- El PP no quiere restituir la legalidad urbanística con la demolición del Carambolo.
Los acuerdos Herrera-Tejero empiezan a materializarse. En octubre de 2010 el pleno conoce los informes de los servicios técnicos y jurídicos municipales proponiendo la demolición del Carambolo al ser obras no legalizables ejecutadas en suelo de especial protección. El pleno aprobó la demolición del Carambolo, pero… ! sin el voto del PP!
Capítulo 5.- Se cumple el pacto Herrera-Tejero. Los comunistas votan a una alcaldesa de la derecha.
No hubo margen para la sorpresa. Tras un encendido discurso de apoyo, Tejero, secundado por su lenguaraz segundón, y valga la redundancia, dan sus votos al PP. En Almuñécar no vale el compromiso de su partido de “no facilitar por acción u omisión los gobiernos de la derecha”. Los intereses empresariales priman sobre la honestidad política.
Capítulo 6.- La justicia ratifica la actuación del gobierno CA y desautoriza a Tejero.
La mentira tiene unas patas muy cortas. El falso intento de Tejero para presentarse como víctima de una persecución política es desestimado por la Audiencia de Granada en septiembre de 2010, archivando la denuncia por prevaricación interpuesta contra Benavides, González Pavesio y un inspector municipal. Como es habitual, ni él ni el periódico del régimen rectifican ni piden disculpas.
Un nuevo varapalo judicial le espera a Tejero. El Tribunal Superior de Justicia de Andalucía, el 25 de julio de 2011, acuerda mantener en pleno vigor el acuerdo municipal de restituir la legalidad urbanística demoliendo el Carambolo. Para el tribunal, el bien a proteger, el suelo no urbanizable de especial protección de cultivos, justifica plenamente la demolición de lo ilegalmente construido por Tejero.
Capítulo 7.- Herrera cumple. Vulnerando la legalidad autoriza la reapertura del Carambolo.
Notificada esta sentencia al Ayuntamiento el 27 de julio de 2012, al día siguiente, presionada por Tejero e incumpliendo la sentencia del TSJA que había celosamente ocultado a los servicios técnicos municipales, Herrera prevarica firmando un decreto autorizando la reapertura del Carambolo. ¡La alcaldía bien vale arriesgarse a vulnerar la legalidad y le debía tanto Tejero…!.
Capítulo 8.- Nueva prevaricación. Herrera no ejecuta la orden de demolición del Carambolo autorizada por los tribunales.
El pacto político empresarial Herrera- Tejero vuelve a demostrar su fortaleza, saltándose incluso a los tribunales de justicia. No satisfecho con la orden de reapertura del Carambolo, ilegalmente firmada por Herrera, Tejero le exige, y consigue, que la regidora del PP, no cumpla el acuerdo de demolición del Carambolo ratificado por los tribunales de justicia. Tras ocultar también la sentencia a la oposición y mientras planea la estrategia para defender las ilegalidades de su socio, demora indefinidamente cumplir su obligación legal de demoler el Carambolo.
Capítulo 9.- Tejero tiene un desliz. Reconoce sus acuerdos con Herrera en un documento judicial.
¡Por la boca muere el pez! En este caso por la escritura. En escrito dirigido al Tribunal Superior de Justicia de Andalucía el 28 de julio de 2011, Tejero manifiesta textualmente “….la actuación positiva y sensata de la nueva Corporación Municipal……. que supone también un reconocimiento expreso de la viabilidad de la instalación…. que permitirá la legalización de las instalaciones…”. Y continua “ Existe, por fin y ahora, una voluntad expresa e inequívoca por parte del Ayuntamiento para reconducir la situación…”.No tiene desperdicio. Pone claramente en evidencia el deseo de Tejero de instrumentalizar la administración municipal condicionándola a sus pactos políticos y la especial receptividad de Herrera a sus pretensiones.
Capítulo 10.- La secretaria general del Ayuntamiento denuncia el caso Carambolo ante el Fiscal.
La Asociación de mujeres ecologistas, ante el fuerte olor a podrido que emana del caso Carambolo, decide poner en conocimiento de los funcionarios municipales, a los que Herrera había ocultado celosamente la documentación, la actuación prevaricadora de la alcaldesa al servicio de Tejero. Herrera consigue interceptar la denuncia dirigida a los técnicos municipales, pero no lo logra con la dirigida a la Secretaria General.
Ante la gravedad de los hechos y tras recabar el expediente a los servicios técnicos del Ayuntamiento, la Secretaria General procede, el 28 de noviembre de 2011, a presentar denuncia ante el Fiscal por entender que Herrera está cometiendo un presunto delito de prevaricación y contra la ordenación del territorio. A partir de este momento su suerte está echada. Herrera tiene conocimiento de la denuncia a través del registro municipal e inicia el trámite para cesar a la Secretaria General del Ayuntamiento. Su delito, haber cumplido con la obligación de todo funcionario de poner en conocimiento de la Justicia actividades presuntamente delictivas.
Capítulo11.-Nueva ocultación documental sobre el Carambolo, bloqueada durante cinco meses por Herrera.
El 1 de septiembre de 2011, Tejero presenta escrito en el Ayuntamiento solicitando “la revisión de los acuerdos municipales de demolición del Carambolo”, aun a sabiendas que eran firmes en vía administrativa. En el mismo solicita implícitamente la recusación del arquitecto municipal basándose en que “sus compañeros de ecologistas en acción habían formulado una denuncia contra él por las aulas prefabricadas del Colegio Ingles”, denuncia que por cierto fue desestimada por los tribunales de justicia. Este escrito, junto con otros dos presentados posteriormente, fue nuevamente ocultado por Herrera, que incumplió con su obligación legal de dar traslado del escrito al funcionario recusado, causándole una grave indefensión.
Pero todavía el tema no estaba maduro. Para cumplir el acuerdo firmado por Herrera-Tejero que llevo a esta a la alcaldía sexitana, había que remover los obstáculos que impedían saltarse la ley a la torera.
Capítulo 12.- Herrera cesa a los funcionarios municipales que han intervenido en el caso Carambolo.
De forma meteórica se ejecuta fielmente el plan cuidadosamente trazado por Herrera-Tejero. El 27 de diciembre de 2011 Herrera cesa a la Secretaria General del Ayuntamiento.Basándose en unas burdas e insostenibles acusaciones, el 30 de enero se suspende de empleo y sueldo al ingeniero municipal tras más de 25 años al servicio del Ayuntamiento. Un día después se cesa al coordinador del área de urbanismo, González Pavesio con la falsa excusa de falta de rendimiento en su trabajo. Y el 3 de febrero se suspende de empleo y suelo al que ha sido arquitecto municipal desde los años ochenta, con el pretexto de la denuncia de un particular que aún está viéndose en los tribunales. El nexo en común de esta generalizada caza de brujas ha sido su participación en el caso Carambolo defendiendo la legalidad urbanística y su negativa a plegarse al contubernio Herrera-Tejero. De paso se da aviso a navegantes para que ningún funcionario municipal tenga la osadía de exigir el cumplimiento de la legalidad, si esta choca con el deseo del tándem Herrera-Tejero, convertidos en amos de la ciudad.
Capítulo 13.- Herrera se quita la máscara. Ordena la revocación del acuerdo municipal de demolición del Carambolo.
Tras librarse de quienes impedían saltarse la legalidad, superados todos los obstáculos, por fin Herrera puede cumplir plenamente el acuerdo firmado con Tejero que le permitió ocupar una alcaldía no ganada en las urnas. Sin una Secretaria General y unos técnicos que “estorbasen” en la ejecución del desafuero, Herrera firma el 29 de febrero de 2012 un decreto para iniciar el trámite de anulación del acuerdo municipal de demolición del Carambolo.
El prestigio de la institución municipal por los suelos, la legalidad urbanística pisoteada, los funcionarios públicos atemorizados y amordazados. El Ayuntamiento paralizado. La ciudad sumergida en una profunda crisis económica. El paro desbocado.
Tejero, por ahora, sonríe satisfecho.
PP e IU miran para otro lado.
Nunca Almuñécar había caído tan bajo ni Herrera llegado tan alto.
¿Hasta cuándo?
